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La tartamudez y los niños Bilingües

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De  acuerdo al  reciente censo  realizado  en  los  Estados  Unidos, 1 de  7, o 31. 8 millones  de personas en los Estados Unidos hablan otro idioma además de  inglés en su hogar. Aún no se sabe  cuanta gente que tartamudea es bilingüe  pero es seguro de estimar que al menos medio millón de personas bilingües en los Estados Unidos también tartamudea.

Las investigaciones han mostrado  que las habilidades del lenguaje de los niños pueden afectar su fluidez.  Algunos niños pequeños  que están en los períodos de inicio de la disfluencia, suelen mostrar un incremento de su tartamudez cuando usan:

·         Palabras nuevas o más largas.

·         Gramática más compleja, como por ejemplo oraciones más largas conteniendo palabras tales como: “pero”,  “porque”,  “como “ ,  “y”.

Algunos programas de tratamiento sugieren que cuando el niño tartamudea, lo mejor es simplificar el lenguaje con el que nos dirigimos a ellos. ¿ Pero qué pasa si nuestro niño habla más de un idioma?

¿Qué es el bilingüismo?

No hay un solo modo para definir Bilingüismo. A pesar que algunas definiciones fueron sugeridas, la siguiente definición  puede ser la más apropiada para los más pequeños:

Bilingüe se refiere a aquellos niños que hablan o se les ha hablado en  dos (o más)  lenguas en el hogar desde el nacimiento  y que se les habla  solamente una o ambas lenguas en la escuela o  guardería.

También, algunos niños son conocidos como aprendices de una segunda lengua. Un niño  que habla o ha hablado solamente un sola lengua en el hogar desde el nacimiento y luego es expuesto a una segunda lengua luego de los 3 años de edad,  es un aprendiz de una segunda lengua.

¿Cómo el Bilingüismo o  aprender una Segunda Lengua  afecta la  fluidez?

En los niños pequeños que son bilingües o que aprenden una segunda lengua, la tartamudez puede ser evidenciada cuando:

  • El niño está mezclando vocabulario (código mixto) de ambas lenguas en una misma oración. Esto es un proceso normal que ayuda a los niños a aumentar sus habilidades  en la lengua más débil, pero puede desencadenar un aumento temporario de la disfluencia. 
  • El niño comienza a tener dificultades en encontrar la palabra correcta para expresar su idea provocando  un aumento de  disfluencias típicas  en su habla.
  • El niño está presentando  dificultades en el uso de oraciones gramaticalmente complejas  en una o ambas lenguas cuando se los compara con otros niños de la misma edad. También, el niño puede presentar errores gramaticales. El desarrollo de la habilidad en  ambas lenguas debe ser gradual, por lo tanto el desarrollo podrá ser desigual entre las dos lenguas.
  • Incorporar  una segunda o una tercera lengua entre las edades de 3 o 5 años puede causar que la tartamudez comience  a ser más severa. De todos modos, esto puede ser solo el caso cuando: (1) la lengua maternal no esta fortalecida y/o el niño está experimentando dificultades en su primera lengua. (2) Una lengua es usada más que la otra lengua  o, (3) el niño se resiste a hablar la lengua adicional.

 

Recomendaciones y sugerencias a los padres:

 

 

¿Hablarle  a mi hijo en dos lenguas  en el hogar lo predispone a comenzar a tartamudear?

 

Ninguna evidencia se ha encontrado para sugerir que hablar dos lenguas en el hogar desde el nacimiento puede causar tartamudez. En realidad, este puede ser el mejor momento y la mejor manera para incorporar una segunda lengua.

 

Mi hijo recibió dos lenguas desde el nacimiento en el hogar  y ahora ha comenzado a tartamudear. ¿Qué debo hacer?

Si su niño es bilingüe y comienza a tartamudear, recomendamos lo siguiente:

1.       Monitorear la Tartamudez en la lengua más fortalecida en el niño, generalmente es donde la tartamudez es más  frecuentemente evidenciada.

2.      Seguir las recomendaciones de prevención de la tartamudez publicadas anteriormente por la  Fundación  de Tartamudez (The Stuttering Foundation).

3.      Si la tartamudez persiste por más de seis meses, consulte a un terapeuta del habla y del lenguaje especializado en tartamudez.

4.      Evite mezclar vocabulario de ambas lenguas cuando le habla al niño. Es decir, háblele al niño una lengua a la vez.

5.      Permítale al niño mezclar vocabulario en ambas lenguas, pero luego modele la palabra en la lengua materna. No le pida al niño que repita su modelado.

¿Introducir  a mi hijo a una lengua adicional  (segunda lengua, tercera lengua, etc.) entre la edad de tres a seis años lo predispone a comenzar a tartamudear?

 

No hay indicación que enseñar a los niños otra lengua provoque tartamudez. Una lengua adicional  se introduce habitualmente  alrededor de los  cuatro años de edad, que puede ser un período crítico para aprender ambas lenguas  y para la tartamudez. De todos modos, si la lengua de su niño no se desarrolla adecuadamente  para su edad o usted reconoce   que comienzan a  aparecer signos de tartamudez, usted deseará retrazar la incorporación de una lengua adicional hasta después de los 6 años de edad.   La literatura sugiere que introducir una segunda lengua  más tarde o, a veces después de sexto nivel  puede resultar ventajoso.

 

Mi  niño recientemente está aprendiendo una lengua adicional y además ha comenzado a tartamudear. ¿Qué debo hacer?

 

Si su niño está aprendiendo una segunda lengua o  está incorporando otra lengua como bilingüe  y comienza a tartamudear, le recomendamos lo siguiente:

 

1.       Ayude a su niño con palabras nuevas  o difíciles estimulando la palabra cuando usted sabe cual es. Por ejemplo, usted puede  estimular a su  niño dándole el primer sonido de la palabra, o una clave del significado  de la palabra. 

2.      Cuando hable con su niño, evite mezclar palabras de ambas lenguas en la misma oración  u oraciones. 

3.      Permítale a su niño usar palabras de ambas lenguas cuando habla. 

4.    Cuando usted se de cuenta que su niño está teniendo dificultades al usar el vocabulario o la gramática en la lengua consolidada, es importante que usted simplifique su propio lenguaje.

 

Recomendaciones y Sugerencias para los terapeutas del habla y el lenguaje:

 

Cuando usted trate a un  niño  que habla dos (o más) lenguas, recomendamos lo siguiente:

 

1.       Determine cuidadosamente  la naturaleza de la disfluencia para determinar  si el niño está tartamudeando o si simplemente lucha ente el desarrollo lingüístico de las dos lenguas. Un buen lugar para comenzar puede ser tomar una muestra de lenguaje para diferenciar entre disfluencias típicas del habla (DTH) que pueden caracterizar el aprendizaje de  la segunda lengua más que a la tartamudez. 

 

  1. Compare el tipo y frecuencia de disfluencias entre las dos lenguas habladas para a ver si las difluencias  son observadas en ambas lenguas.  Si un alto porcentaje de DTH aparecen en una sola lengua, este puede ser el resultado  de una habilidad limitada en el lenguaje más que a la tartamudez. 

 

  1. Si usted inicia un abordaje directo de la tartamudez, trate al niño en su lengua más fuerte y monitoree la lengua/s más débil/es para determinar si los efectos del tratamiento transmitidos  cuando la segunda lengua comience a ser más compleja.

 

  1. Cuando el niño se resista a hablar una segunda lengua, trate de descubrir la razón del porque. Usualmente el niño puede ser presionado a mejorar su desempeño en la segunda  lengua y esto  puede ser la causa de su resistencia. Nunca lo hostigue, esto le agrega una presión adicional en el habla del niño.

 

7         consejos para hablar con su hijo

  1. Hable con su hijo de un modo lento y pausado. Cuando el niño se dirija a usted, deje que termine lo que esta diciendo y espere unos segundos antes de empezar a hablar usted. El que usted hable lento y relajada ayudará a su hijo  mucho más que cualquier  crítica o consejo como por ejemplo “reduce la velocidad” o “inténtalo nuevamente más despacio”.
  2. Reduzca el número de preguntas que le hace a su hijo.  En lugar de formular preguntas, simplemente haga comentarios a lo que su niño comente, así le permitirá a su hijo saber que usted lo está escuchando. Los niños hablan más libremente si expresan sus propias ideas que respondiendo las preguntas de los adultos.
  3. Utilice expresiones  faciales y comunicación no verbal  para comunicar a su hijo que usted está escuchando el contenido  del mensaje y no a su forma de hablar.
  4. Disponga de pocos minutos de su tiempo cada día en los que   pueda brindar su total atención  al niño.  Cuando usted habla durante  este tiempo especial, use un habla calma relajada y lenta llena de pausas.  Este momento de tranquilidad y calma puede ser constructor de confianza para los  niños pequeños, permitiéndole saber a ellos  que usted disfruta de su compañía.
  5. Ayude a todos los miembros de la familia a aprender sobre la toma  de turnos y a escuchar.  Los niños, especialmente aquellos que tartamudean, encuentran  este modo de hablar  más fácil cuando  hay pocas interrupciones y poseen la atención de quien lo escucha.
  6. Observe el modo que usted interactúa con el niño.  Intente aumentar aquellos momentos que usted dedica a  escuchar a su hijo con todo el  tiempo necesario para hablar. Trate de disminuir las críticas, los patrones de habla rápida, las interrupciones y las preguntas.
  7. Sobre todo, manifieste que usted acepta a su hijo  como es.  Lo más valioso será el apoyo a su hijo, tartamudee o no.   

 

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